Como todos los años, las 100 fotografías
presentadas en la World Press Photo que se lleva a cabo en el Instituto Cultural de Las Condes, impactan no sólo por los hechos que se retratan, sino que además, por la capacidad de los artistas de crear una verdadera obra en un momento lleno de dolor. Esa es su materia prima; reflejar el dolor ajeno, pero por ningún motivo para producir morbo, sino que para llevar al resto del mundo (ese mundo tan globalizado) el sufrimiento que día a día deben enfrentar las personas que viven en países en conflicto. En materia de deportes, las grandes imágenes fueron captadas en el Mundial de Alemania 2006. Nuevamente, debo hacer un reconocimiento a David Klammer, quien alcanzó el tercer premio en la categoría de reportajes de deportes. Su fotografía de una fanática alemana celebrando el gol de su selección en contra de Costa Rica, es el más fiel reflejo del ánimo que se vivió en el país germánico durante casi un mes.
A lo largo de la exposición resalta una serie de
fotografías de Denis Darzacq, representantes de la Agence Vu, Francia. Jóvenes literalmente en el aire captan la atención de manera inmediata de quien se pasea por el sector en donde están expuestas. Al leer la historia de la fotografía uno entiende el por qué de esta aparente levitación y, entonces, se maravilla con la creatividad y simpleza de las imágenes. Son sólo jóvenes bailando breakedance, es decir mostrando sus acrobacias callejeras a quien las quiera ver. Esta serie de fotos hizo a Darzacq ganador del primer premio en Arte y Entretenimiento. Sin embargo, no debemos olvidar la temática más importante de la World Press Photo: los conflictos bélicos. Todas esas guerras que resuenan en alguna parte de nuestra conciencia cuando observamos las fotografías, y que nos parecen enfrentamientos tan surrealistas que cuando termina la exposición ya se nos olvidaron de nuevo…al menos hasta el próximo año.
Las películas occidentales llegan con un tinte distinto a los cines ambulantes de África. Recintos acondicionados para un número reducido de público que jamás ha tenido la oportunidad de sentarse en una típica butaca cine. A cambio de eso, pueden sentarse en el suelo a observar las películas que la organización francesa Cinéma Numérique Ambulant les lleva, pero no sin antes atender a los consejos que se exponen antes del estreno: recomendaciones acerca de la sanidad del agua y de la importancia de prevenir el VIH y la malaria. 
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