espacio para la publicación de artículos de géneros III, UGM.

Wednesday, April 25, 2007

El poder de las convicciones



Tema: U2.


Punto de vista: La gran influencia que ha adquirido con los años la banda irlandesa, convirtiéndose en una de las bandas más importantes de los últimos tiempos.


Hipótesis: La influencia la ha adquirido por ser el único grupo que tras 30 años de carrera musical, continúa con sus miembros originales.


De las legendarias bandas que con los años se convirtieron en objeto de tributo para millones de seguidores alrededor del mundo, U2 es la única que a pesar del tiempo y de los conflictos mantiene a sus miembros originales. Ni Gun’s & Roses, ni Oasis, ni los Red Hot Chili Peppers y ni siquiera los mismos Rolling Stones lograron lo que Bono, The Edge, Larry y Adam consiguieron en casi 30 años de carrera musical: vencer los egos personales.

La mítica agrupación irlandesa sabe reinventarse en cada nueva placa musical. Más importante que eso es percibir cómo recurren a su esencia cuando se forja algún conflicto. Por ello, resulta tan interesante observar cómo vuelven a sus orígenes y a la verdadera motivación que los unió por primera vez en 1978; su amor por la música. El sentimiento que tienen por ella es totalmente puro; no está contaminado con arrogancias ni vanidades; aun cuando pudieran caer fácilmente en estos vicios, porque Bono, el líder de la banda, ha estado notoriamente más expuesto a la luz pública que el resto de los integrantes.

Sin embargo, U2 sí sabe cómo sacarle provecho a esta imagen tan intensa de la que goza el cantante para hacer algo verdaderamente productivo: ir en auxilio del olvidado continente africano. Es así como Bono, lejos de ser una presa más de los periodistas de farándula, se ha convertido hoy en el abanderado de las actividades pro África. De muestra un botón: no es raro verlo enfrentarse (siempre pacíficamente) con los grandes líderes mundiales, apelando a su compasión para que condenen la millonaria deuda externa que tienen los países más desamparados de África. Eso entre otras muchas peticiones y actividades que ha realizado Bono.

En definitiva, si hay algo de lo que no se le puede acusar a la banda irlandesa es de incoherencia, porque han demostrado con el paso de lo años cada una de las convicciones que manifiestan en sus canciones: sus formidables ganas de vivir, su positivismo y el enorme amor al prójimo.

Wednesday, April 18, 2007

Un Pulitzer para Chile: la mejor prueba de un buen periodismo




Si los panelistas de los programas faranduleros fueran considerados como el referente del periodismo chileno, es probable que los televidentes jamás hubieran pensado que una compatriota podría haber obtenido el más importante reconocimiento a la labor periodística. Gracias a Dios, esos profesionales no constituyen por completo la imagen del comunicador que sí está compuesta por aquellos periodistas que se dedican a entregar una información veraz, basada en una investigación acuciosa, sin dejarse llevar por rumores baratos sobre la vida amorosa de tal o cual personaje televisivo.

Andrea Elliot Romero, es de esas periodistas que reivindican la labor de los profesionales de la información, cuya imagen alicaída se ha transformado en el alimento de los críticos de la televisión. Es de madre chilena y padre estadounidense, pero creció en Washington. Durante el tiempo que vivió en Chile, Elliot estudió Literatura en la Universidad Católica y de Chile. Hoy, es periodista del prestigioso diario New York Times. Un imán en América fue el artículo publicado en este espacio y que la hizo merecedora del galardón más importante para los periodistas; el premio Pulitzer.

En el reportaje que constaba de tres artículos, Elliot se introducía en la vida de un líder musulmán, quien debía enfrentarse a una sociedad completamente diferente a la suya, y que generaba en él una crisis de fe. Su historia es rescatable, porque a través de su trabajo la periodista logra entrar en una esfera tan íntima en la vida de una persona como lo es su religión, pero que en este caso tiene una peculiaridad: el ser musulmán en un país que mundialmente es considerado como la antítesis de esta religión.

Entonces, pareciera que Elliot surge como una especie de pincelada de color en una tela tan gris y fría como la labor que realizan los periodistas de farándula. Estos invierten tiempo y dinero en descubrir quién es homosexual y quien no o cuál es la razón que causó la separación de tal o cual pareja. No es justo rebajar la labor de los periodistas, ni tampoco lo es generalizar. No es razonable pensar que todos los comunicadores son unos carniceros y que sólo les importa el rating. Porque existen algunos que sí se preocupan de rescatar aquellos temas o historias que son importantes para la sociedad, porque reflejan lo que en ella está sucediendo y cómo está cambiando. Aun cuando esos periodistas no vivan en nuestro país.

Wednesday, April 11, 2007

Dra. Sepúlveda y Dr. Nicolás


Hace nueve años que la Dr. María Angélica Sepúlveda logró instaurar su propia Clínica Veterinaria. Desde hace tres, trabaja junto a Nicolás, un Border Collie que alguien abandonó a las afueras de su lugar de trabajo, esperando tal vez que ella se hiciera cargo de él. Desde el momento en que lo recogió, el lazo entre ambos se estableció como algo indisoluble, y con el tiempo Sepúlveda comprendería que su perro sería un factor decisivo en el desarrollo de su labor.

María Angélica nació el 29 de junio de 1977 en Santiago de Chile. Cuando tenía sólo seis años, partió de vacaciones por primera vez junto a la familia de su mejor amiga, Rosalía. El destino escogido fue Olmué, un pequeño pueblo campestre de la Quinta Región En este lugar, Sepúlveda comenzaría a relacionarse más profundamente con los animales, sin siquiera sospechar que ese primer encuentro sería trascendental para su futuro.

Cada verano, ambas amigas echaban unas pocas cosas al bolso y tomaban un bus con destino a Olmué. Con el tiempo, estos viajes no sólo se realizarían en sus vacaciones, sino que en cada oportunidad que tuvieran, convirtiéndose en una especie de escapatoria de la ciudad rodeada de cemento y smog.

A los 18 años, María Angélica entró a estudiar Medicina Veterinaria en la Universidad de Chile. Tras egresar con éxito en 1995, la flamante profesional cargó el auto con todas sus cosas y partió a Olmué. La diferencia es que esta vez viajaría al campo con la idea de no volver a Santiago. Tras instalarse en una pequeña casa de campo, comenzó a ganarse la vida visitando a las mascotas de algunos vecinos. Ella los atendía, los vacunaba e incluso en algunas ocasiones también hacía el oficio de peluquera de perros. Luego se dedicó a atender a caballos, generando así más ingresos. Finalmente, en enero de 1999, Sepúlveda pudo instaurar su propia Clínica Veterinaria en una casa que arrendó a sólo cuadras de la suya.

Casi seis años más tarde, y en una mañana de junio como cualquier otra, escuchó en la entrada de su Clínica un tímido aullido. Abrió la puerta pensando que se trababa de un perro al que habían atropellado, pero se encontró con un Border Collie. Lo tomó en brazos y María Angélica sintió algo especial. Sin pensarlo mucho, lo adoptó y le puso Nicolás, en honor a su hermano menor que se quedó en Santiago junto a sus padres y a quien extrañaba mucho.

La personalidad de Nicolás era fantástica; era juguetón, fiel y muy inteligente. Desde el momento en que se convirtieron en compañeros, Nicolás acompañaba cada día a la veterinaria, incluso a su lugar de trabajo. Fue así como este Border Collie se hizo parte integral de la labor de su dueña, ya que jubaga junto a los otros perros enfermitos que estaban internados por diversas razones en la Clínica. Nicolás les hacía compañía, compartía con ellos y de esa forma, los ayudaba en su rehabilitación. Además, hacía reír a aquellos dueños cuyas mascotas recién habían muerto.

Tras cuatro años de vida, Nicolás se convirtió en una compañía excelente para María Angélica y en el compañero de trabajos ideal para la veterinaria, pues a través de sus juegos y de su fiel amistad logra completar de forma perfecta la labor que Sepúlveda realiza cada día en su pequeña Clínica Veterinaria de Olmué.

Tuesday, April 3, 2007

Consuelo Aldunate; el Lado B de Claudia Aldana


Tras divertir a sus lectores cada semana, Claudia Aldana, columnista de la Revista Ya de El Mercurio, decidió recoger sus mejores anécdotas y plasmarlas en un libro que lleva por título Treinta y Uno. En la columna del mismo nombre y que se publica cada martes, Aldana relata las dichas y desdichas de una mujer exitosa, independiente y liberal; pero que sin embargo, sufre de un karma que la frustra profundamente y que se convierte en la razón de sus aventuras: la falta de una relación amorosa estable que tanto desea y busca.

Luego de haber participado en el suplemento Zona de Contacto, perteneciente al mismo diario, Aldana creó en junio de 2002 a Consuelo Aldunate. A través de este personaje, la periodista y licenciada en ciencias políticas, cuenta su propia visión de los hombres, basándose en experiencias propias y ajenas. Con el tiempo la protagonista de esta columna se convertiría en un referente para un sector de la sociedad chilena. Para ser más precisos hablamos de mujeres solteras, iguales o mayores a 30 años, que en las paredes de sus oficinas están colgados sus títulos universitarios y que cada año gozan de sus logros laborales, pero que dentro de sus muy bien decorados departamentos de solteras sufren las desdichas de la falta de una pareja.

Las anécdotas plasmadas por Aldana son destacables por la riqueza de sus historias. Por esta razón y aun cuando Consuelo Aldunate representa a la nueva mujer de la sociedad chilena, inserta ya en el mundo laboral, sus experiencias también pueden ser compartidas por mujeres más jóvenes. De esta forma, ellas ven sus pensamientos y sentimientos reflejados en este ficticio personaje que todos los martes nos encanta con sus vivencias que resultan tan reales y cercanas para las lectoras.

La periodista tiene esta capacidad de rescatar aquellas actitudes o pensamientos que todas las mujeres compartimos en algún momento de nuestras vidas. Incluso aquellos pensamientos que si se supieran nos podrían causar más de alguna vergüenza en el intento por establecer una relación de pareja, pero que por esta razón preferimos siempre mantener en secreto. Sin ir más lejos, en su última publicación Aldana se refiere de la siguiente manera a las ganas de Consuelo Aldunate por contactar a su amor: “Había planeado llamarlo, pero me detuvo la posibilidad de que él optara por no contestarme. Luego me puse la alternativa de ir a verlo a su consulta, porque evidentemente estaría ahí, y no podría salir huyendo...pero ¿pagar un bono para estar con él? No, gracias”.

Otra característica notable en su forma de escribir está relacionada en cómo es capaz de aplicar ejemplos de la contingencia nacional a sus propias vivencias. La manera de expresarlo es a través de una clara simplicidad, porque Consuelo Aldunate no es una intelectual ni quiere parecerlo; es una mujer joven que intenta, aunque fallidamente, relacionarse con el sexo opuesto. Queda de manifiesto en la manera que tiene de definir al amor de Consuelo Aldunate: “Es como el Transantiago: está, hay quejas en su contra, la frecuencia de su circulación es cuestionable, pero no hay vuelta atrás. Está instalado y, aunque las condiciones no son las óptimas, dicen que el secreto está en adaptarse”.

En definitiva, Claudia Aldana logra redactar de forma tan asertiva en su columna la manera que tienen las mujeres de relacionarse con el sexo masculino que pareciera, entonces, que el dicho que “los hombres están todos cortados por la misma tijera”, es también aplicable a las mujeres.