
Si los panelistas de los programas faranduleros fueran considerados como el referente del periodismo chileno, es probable que los televidentes jamás hubieran pensado que una compatriota podría haber obtenido el más importante reconocimiento a la labor periodística. Gracias a Dios, esos profesionales no constituyen por completo la imagen del comunicador que sí está compuesta por aquellos periodistas que se dedican a entregar una información veraz, basada en una investigación acuciosa, sin dejarse llevar por rumores baratos sobre la vida amorosa de tal o cual personaje televisivo.
Andrea Elliot Romero, es de esas periodistas que reivindican la labor de los profesionales de la información, cuya imagen alicaída se ha transformado en el alimento de los críticos de la televisión. Es de madre chilena y padre estadounidense, pero creció en Washington. Durante el tiempo que vivió en Chile, Elliot estudió Literatura en la Universidad Católica y de Chile. Hoy, es periodista del prestigioso diario New York Times. Un imán en América fue el artículo publicado en este espacio y que la hizo merecedora del galardón más importante para los periodistas; el premio Pulitzer.
En el reportaje que constaba de tres artículos, Elliot se introducía en la vida de un líder musulmán, quien debía enfrentarse a una sociedad completamente diferente a la suya, y que generaba en él una crisis de fe. Su historia es rescatable, porque a través de su trabajo la periodista logra entrar en una esfera tan íntima en la vida de una persona como lo es su religión, pero que en este caso tiene una peculiaridad: el ser musulmán en un país que mundialmente es considerado como la antítesis de esta religión.
Entonces, pareciera que Elliot surge como una especie de pincelada de color en una tela tan gris y fría como la labor que realizan los periodistas de farándula. Estos invierten tiempo y dinero en descubrir quién es homosexual y quien no o cuál es la razón que causó la separación de tal o cual pareja. No es justo rebajar la labor de los periodistas, ni tampoco lo es generalizar. No es razonable pensar que todos los comunicadores son unos carniceros y que sólo les importa el rating. Porque existen algunos que sí se preocupan de rescatar aquellos temas o historias que son importantes para la sociedad, porque reflejan lo que en ella está sucediendo y cómo está cambiando. Aun cuando esos periodistas no vivan en nuestro país.
Entonces, pareciera que Elliot surge como una especie de pincelada de color en una tela tan gris y fría como la labor que realizan los periodistas de farándula. Estos invierten tiempo y dinero en descubrir quién es homosexual y quien no o cuál es la razón que causó la separación de tal o cual pareja. No es justo rebajar la labor de los periodistas, ni tampoco lo es generalizar. No es razonable pensar que todos los comunicadores son unos carniceros y que sólo les importa el rating. Porque existen algunos que sí se preocupan de rescatar aquellos temas o historias que son importantes para la sociedad, porque reflejan lo que en ella está sucediendo y cómo está cambiando. Aun cuando esos periodistas no vivan en nuestro país.

.1.jpg)
No comments:
Post a Comment