
Este mes se dio a conocer la Encuesta Casen 2006 sobre la Discapacidad, que reveló que 1.119.867 personas sufre de alguna discapacidad severa, es decir, no transitoria. Ello implica que el 6, 9% de la población total de Chile debe lidiar todos los días con algún grado de invalidez, lo que implica serias repercusiones en el ámbito educacional, laboral, familiar y personal.
Sin embargo, estas cifras son mucho más que fríos números; detrás de cada dígito hay niños, madres, abuelos, jóvenes y hombres que deben luchar por adaptarse a una sociedad que de por sí es excluyente.
El Proyecto de Ley que intenta modificar la actual Ley de Discapacidad de 1993 es un paso más y muy importante para lograr una inclusión total y digna. Según la Ministra de Planificación, Clarisa Hardy, uno de los aspectos más importantes de este proyecto es que "está destinado a generar igualdad de oportunidades y plena integración. Todo ello debido a que la discapacidad responde a los cambios que estamos viviendo; los cambios demográficos, el creciente envejecimiento y los procesos degenerativos propios de la edad".
Asimismo, la Ministra señaló que la condición de invalidez genera mayores dificultades en estas personas para insertarse en el sistema educacional y en el mundo del trabajo. Ello afecta particularmente a la gente discapacitada con menores recursos, quienes son el grupo con mayor porcentaje de discapacidad. Al respecto, el Secretario Ejecutivo del Fondo Nacional de la Discapacidad (Fonadis), Roberto Cerri, señala que "la rehabilitación en nuestro país es muy cara y por eso tenemos un desafío de políticas públicas, para que la gente que tiene bajos recursos pueda rehabilitarse".
El proyecto, que se espera entre en vigencia de forma inmediata para marzo del próximo año, es un esfuerzo concreto de parte de las autoridades por hacer más amigable una sociedad, cuya infraestructura y componente humano pocas veces ha considerado a este sector de la sociedad. Por ello, uno de los principales objetivos es que a partir de marzo el Estado tiene por obligación incluir cupos de acceso a la administración pública en todas sus instancias de participación e incentivar también al sector privado a través de franquicias tributarias, de manera de hacer más fácil la integración de estas personas al sistema laboral. Pareciera, entonces, que el Proyecto de Ley con la Teletón caminan juntos de la mano.
La Fundación Teletón, por su parte, está pronta a comenzar una nueva campaña solidaria. Desde hace 29 años se dedica a entregarle a niños y jóvenes la oportunidad de acceder a una rehabilitación que resulta tan necesaria para optar a un poco más de independencia física...aunque sólo sea un poco más.
Carmen Geisse concurrió por mucho tiempo a la Teletón. Su hijo Raimundo Mejías, el "Mumi" como le dicen de cariño, requirió los servicios que la Fundación otorga desinteresadamente. "La Teletón se ha convertido para muchas familias en la única opción de optar a una calidad de vida mejor, tanto para sus hijos, como para el entorno mismo", afirma Geisse. En este sentido, añade lo agradecida que está de todo el trabajo que hicieron por Raimundo.
La Teletón es el lugar en el que se aprende a vivir de nuevo, cuando un accidente, una enfermedad o una malformación congénita nos quitan la posibilidad de desarrollarnos en una vida normal. Por ello, Geisse agrega que "todos los diciembres de cada año repetimos lo mismo: la Teletón está ahí para ayudarnos cuando nos toca vivir de cerca la discapacidad; sin embargo, parece que aún no lo hemos internalizado a nivel personal ni socialmente". Esto se debe a que no sólo basta con hacer depósitos bancarios cada fin de año, lo que siempre se agradece, sino que es un deber moral acordarnos durante los 12 meses de quienes sufren algún tipo de discapacidad y, de que en algún minuto podemos vivirla de cerca.
Por esta razón, la Fundación Teletón se convierte en el complemento perfecto para el Proyecto de Ley sobre Discapacidad. En este sentido, Clarisa Hardy afirma que "la Teletón tiene un gran mérito adicional al servicio que presta y es que la sociedad tome conciencia de la necesidad que tienen las personas que sufren de discapacidad (...) Una ley de discapacidad sirve para que esa conciencia dure los 365 días del año".
Por ello la importancia tanto de la Ley como de la Teletón, ya que las dos no sólo pretenden ayudar a la rehabilitación e las personas, sino también a derribar el germen de la discriminación, que en muchos casos pareciera ser transversal a cualquier estrato socioeconómico o cultural.













.1.jpg)